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17/3/12

Aconcagua2001 - Preámbulos

El Paso de Los Libertadores, frontera entre Chile y Argentina.



Con motivo de las 10.000 visitas del blog he rebuscado en el pasado (y en la caja de las diapos) para poner un par de entradas de esta salida de hace nada menos 11 años.
En un principio el plan era ir a Perú a subir al Huascarán, pero por aquel entonces Jorge estaba haciendo la mili (¡ahora quien se acuerda del servicio militar, eh!), y al tener que retrasar fechas, nos encajaba mucho mejor el Aconcagua, ¿y a qué montañero no le apetece subir al Aconcagua?
Así que poco a poco, fuimos realizando planes y más planes; ¿vamos a Mendoza por Santiago de Chile o por Buenos Aires?, ¿subimos al Aconcagua por Plaza de Mulas o por Plaza Argentina?, ...
Nuestro plan fue tomando forma, íbamos Ramón, Jorge y yo, a primeros de enero de 2001, volaríamos de Madrid a Santiago de Chile (era antes del corralito, y volar a Chile y movernos desde allí era más económico que hacerlo desde Argentina), y desde Santiago nos buscaríamos la vida, para comprar todo lo necesario, aclimatar en algún cerro cercano a Santiago, a posteriori trasladarnos a Mendoza, realizar los trámites para el acceso al Parque Nacional y partir hacia el Aconcagua.
Ramón y yo, nos guardamos las vacaciones del 2000 para la expedición. Jorge pidió permiso al Ejército para salir al extranjero, y le concedieron tres semanas (algo justo de días, pero ...). Miramos billetes de avión de Madrid a Santiago, y al final volábamos con SwissAir, el 10 de enero de 2001.
Unas semanas antes de partir se nos sumó Alberto, no encontró billete con Swiss, pero si con British Airways, con la única salvedad que salía 3-4 días más tarde que nosotros.
Como Alberto llegaba más tarde y Jorge tenía sólo 3 semanas, decidimos que para poder coincidir todos juntos el mayor tiempo posible, dedicaríamos los primeros días en Santiago a realizar todas las compras necesarias (alimentación y combustible) y enterarnos de como pasar a Mendoza.
Así, la preaclimatación que pensábamos realizar en la zona de Santiago de Chile, cerro Plomo y/o Volcán San José, la cambiábamos por algún día más de aclimatación en el trekking de aproximación o en las jornadas de porteo, ya en el Aconcagua.
Así que llegó el día de partir, nos juntamos los tres en la estación de autobuses que tenía Ágreda Automóvil en el Pº Mª Agustín a la altura de la Puerta del Carmen (¡si, si, como ahora están todas en la intermodal!), y de allí a Barcelona, a Sants, donde cogeríamos el cercanías al aeropuerto de El Prat.
Facturamos, aún recuerdo la incertidumbre de si nos pasaríamos de peso o no, y también recuerdo, la de cosas que llevábamos en el equipaje de mano, hoy a todas luces inconcebible.
En Zurich, a punto de coger nuestro avión a Santiago de Chile.


Nuestro vuelo a Santiago de Chile, era el más barato que encontramos, y por eso nos tocó recorrer media Europa para coger carrerilla, así que de Barcelona, fuimos a Zurich a cambiar de avión, pasamos de uno chiquitico a otro inmenso, con 10-12 asientos por fila. Este avión era el que nos iba a llevar Santiago, y tenía una escala intermedia en Sao Paulo antes de cruzar los Andes. Para más inri, "nosecuantas" horas más tarde de haber salido de casa, nuestro avión sobrevolaba Zaragoza con destino Suramérica.
El bus del aeropuerto nos dejó junto al monumento a los libertadores de la patria. 



Vista de Santiago de Chile, desde el cerro de Santa Lucía. 
En la Plaza de Armas, junto a la Catedral. 
Una vez en Santiago, nos acomodamos en el Albergue Juvenil (calle Cienfuegos 111), y desde allí nos movimos para hacer las compras finales, comida, combustible para los hornillos, etc...
Visitamos la ciudad, la Plaza de Armas nos muestra el pasado colonial de la ciudad, el Cerro de Santa Lucía, desde el que se puede observar la ciudad, enclavada entre montañas y desde donde queda claro la fisionomía lineal de la misma, la Alameda Bernardo O'Higgins, nos lleva desde el cerro hasta el mismo aeropuerto de la ciudad, por aquel entonces tenía más de 4000 números. ¡Alguien se imagina vivir en el número 3947 de la Alameda!
Un día nos escapamos a ver Valparaíso, y nos fuimos directos a la playa, a mediados de enero y nosotros tostándonos en la playa, y eso fue lo que pasó, ¡nos quemamos la piel a base de bien!
Valparaíso. 
La bahía de Valparaíso.
¡El Pacífico!
Ya de vuelta en Santiago, nos quedaba esperar la llegada de Alberto y, al día siguiente marcharnos a Mendoza, para hacer los trámites del permiso para poder entrar en el Parque Nacional del Aconcagua.
La noche de antes de pasar a Argentina, nos acercamos a "las Vacas Gordas" y nos dimos un elegante homenaje gastronómico (biffé de chorizo), aún recuerdo como el camarero, nos detalló las 7 formas en las que sacaban la carne de la parrilla, nuestra cara debió ser un poema de tal calibre que terminó por solucionarlo fácilmente:
   - Para los gallegos como vos, poco hecha, normal o muy hecha
   - ¡Ahhh! (coreamos los tres)
No nos lo pudimos acabar ninguno de los tres, a la vuelta a Santiago 15-20 días más tarde el resultado fue otro, pero, ... no adelantemos acontecimientos!
Alberto, "aclimatando", a su llegada a Santiago.
A punto se salir del Albergue de Santiago con destino Mendoza.

Otras entradas:

Aconcagua2001 - Mendoza

5 comentarios:

sherpa dijo...

como pasa el tiempo, eh?...tiene buena pinta esta aventura, seguiremos al tanto.
Un saludo

La cabra ya no tira al monte dijo...

Me alegra ver que te has animado por fin a desempolvar el Aconcagua. Ánimo con el resto. Por cierto, tienes una cara de pipiolo...

Pilar dijo...

Cómo me acuerdo del día que fuiste a la estación de autobuses¡¡¡
Qué ganas tenía de leerlo¡¡¡,
Espero un comentario culinario de "Las Vacas Gordas" (aun guardo el tikect de cuando nosotros comimos alli en 2009).

Eduardo dijo...

Me encantan estas aventuras que nos relatas. Lo del los aviones vaya tela, con tantas escalas casi acabáis de nuevo en Zaragoza. Esperando la segunda entrega, saludos

Angel dijo...

Sherpa, hace tanto tiempo, tanto, que hay cosas de las que casi ni me acuerdo. Espero ser lo más fiel posible.
La cabra ..., hace 11 años, ya buscaré una foto tuya de entonces ya ...
Pilar, ¡ay las Vacas Gordas, qué paraiso!
Eduardo, me alegro de que os gusten estas "viejunas" aventuras.