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1/10/13

Sierra de Alcubierre - Trincheras de Orwell - Puig Ladrón, circular desde Leciñena


Lugar de salida: Aparcamiento junto a las Piscinas Municipales de Leciñena
Objetivo: Trincheras de Orwell y Puig Ladrón
Desnivel positivo acumulado: 520 metros
Distancia y tiempo empleado: 43 km en 4h30' (con paradas)
Archivo GPS (con el recorrido): TrackGPS

Sábado, 28 de septiembre de 2013.
Para hoy sábado, busco una rutilla que sea corta, vamos todos con prisa pero, no queremos pasar la oportunidad de salir a dar una vuelta con la bici.
Nos decidimos por una ruta circular con salida en Leciñena (descargo el track de David Naval - Buscando Bucardos).
Pero, como dijo aquel, si algo puede torcerse se torcerá, y así fue, nos pasó casi de todo.
Dejamos los coches en un aparcamiento junto a la entrada de las Piscinas Municipales de Leciñena, salimos por una pista entre las instalaciones deportivas y los depósitos de la localidad.
La pista va ganando altura suavemento. Félix, que acaba de recoger la bici del taller, empieza a tener problemas con el cambio, a la altura del cruce con la Ermita de Nuestra Señora de Magallón paramos un par de veces, hasta que se hace con la forma de pedalear evitando que le salte la cadena.
La pista desciende unos metros y durante un par de kilómetros pedaleamos junto a la carretera que sube al Puerto de Alcubierre (A-129). Cuando vamos a desviarnos a la derecha, Alejandro y Miguel se dan cuenta que probablemente se han dejado las llaves en el contacto del coche, les toca volverse a Leciñena. Decidimos que Félix y yo continuamos con la ruta prevista y nos encontramos en las cercanías del Puerto de Alcubierre a la altura de las Trincheras.
Así seguimos, nos desviamos a la derecha, la pista está recientemente arreglada, con lo cual el firme es perfecto.

Poco a poco los campos van dando paso a pequeños bosquetes entre los que destacan las sabinas, alguna encina suelta y pinos.
Llegamos a un nuevo desvío que, tomaremos a nuestra izquierda y, donde la pista se deteriora un poco. Poco a poco iremos tomando dirección Norte, entrando en un buen pinar, la pista asciende bastante fuerte pero se deja subir, la humedad es alta, ya que la madrugada anterior han caído cerca de 10 litros por metro cuadrado. Cuando la pista suaviza, al poco llegamos a la Collada de Navarro. Ahora nos toca recorrer la loma, durante 5-6 kilómetros el terreno es suavemente ascendente, pero con con sube y bajas, la pista está en muy buen estado y se nota que hace poco han limpiado la vegetación cercana a ella.
Cuando llevamos un par de kilómetros llegamos junto a una balsa, no conocemos su origen, si será natural (de origen freático) o artificial, pero se integra perfectamente en el entorno.

La vista desde el recorrido del cordal es muy interesante, tenemos a nuestros pies los Monegros, y si miramos hacia el Sureste, podremos distinguir la cercana silueta de Monte Oscuro y San Caprasio, en un día claro tiene que verse también Guara y los Pirineos pero, hoy el día no acompaña.

Ahora toca bajar hacia la carretera, el descenso es rápido, cuando llegamos a la altura del desvío a las Trincheras de Orwell (sobre el promontorio de Monte Irazo), Félix pincha, así que mientras lo repara, bajo a la carretera a buscar a Alejandro para que se reincorporen a la marcha, volvemos a subir junto a Félix y tomando el desvío, tras un fuerte repecho llegamos junto a las restauradas trincheras.

Las Trincheras bien merecen la visita, están francamente bien restauradas y los carteles interpretativos desempeñan su función a la perfección.



Volvemos al cruce y desde allí descendemos hacia la carretera A-129, sin llegar a la carretera, nos volvemos a desviar por la carretera vieja y tan vieja, por que la vegetación va recuperando poco su espacio, eliminando el asfalto.

Justo antes del Puerto de Alcubierre, debemos desviarnos de nuevo, a nuestra derecha, ya que de seguir por la carretera, terminaríamos encima de un desmonte muy vertical. Cruzamos la carretera nueva y, también por pista asfaltado ascenderemos hacia el Piug Ladrón, en cuya cima se encontraba la Posición San Simón, actualmente coronado por una cruz a los caídos.

Dejamos la pista principal para continuar por una fuerte rampa, nos hacemos una foto de grupo en el Vértice Geodésico y empezamos a descender tras él, por un tramo de sendero que desemboca en la pista que hemos abandonado para coronar el Puig Ladrón.

Seguimos por esta pista que conduce a una antenas de comunicación. Bordeamos el vallado por la derecha y nos lleva a un sendero trialero que desciende a una nueva pista, la cual cogemos a la izquierda.
Seguimos cómodamente por esta pista hasta que llegamos a la altura de un campo de labranza, la pista desaparece al haber sido arada para añadirla a la superficie cultivable (últimamente se ve mucho, a saber si en este caso se tiene o no derecho), desmontamos y pasamos con cuidado por donde intuimos que iba la pista y en unos cientos de metros volvemos a salir a la pista.

Ahora nos esperan cerca de 10 kilómetros en los que no se pierde mucha altura, sinuosamente nos dirigiremos hacia unos molinos eólicos, poco a poco, enrevesadamente nos iremos acercando a los molinos, el terreno sube y baja, castigando las piernas.

El arbolado va desapareciendo casi coincidiendo con la aparición a lo lejos de la Ermita de Nuestra Señora de Magallón. Un buen tramo de descenso, nos lleva a una collada junto a una granja ganadera.

Seguimos por la pista con suave descenso, hasta que nos topamos con un corto repecho, que nos deja en una zona de granjas porcinas que en poco rato nos llevará a Leciñena, entramos al pueblo por la zona del cementerio.
Entre el cementerio y el aparcamiento, debimos pasar por alguna zona infernal de la muerte, por que pinchamos los 4. Miguel, el primero en pinchar, tuvo que pasear todo el pueblo hasta llegar al coche, yo pinché atrás y me tocó recorrer toda la Avenida de Zaragoza hasta las piscinas, Alejandro también pinchó atrás, pero se las arregló para llegar hasta los coches y, Félix que se las daba muy feliz, tras dejar la bici junto al coche, se dio cuenta de que tenía las DOS RUEDAS pinchadas. La verdad es que cuando dejé la bici en el trastero también reparé en que tenía las dos ruedas pinchadas. ¡Todo un récord!

2 comentarios:

David Naval dijo...

Hola Angel,
Ostras, eso de los pinchazos no puede ser casual !!
Te puedes creer que yo también me encontré la bici pinchada al día siguiente de hacer esa ruta !!.
Mirando minuciosamente en la cubierta descubrí dos pequeñas agujas como de aliaga o de algún arbusto de espinas finas y muy fuertes.
Bueno, espero que a pesar de las adversidades os gustase la ruta.
Saludos.

Eduardo dijo...

Hola Ángel, la ruta está muy bien, pero veo que si la hago, mejor en compañía, no vaya a ser que pinche y me toque volver a patita, saludos